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domingo, 6 de septiembre de 2009

Muchas cosas

A la hora del almuerzo se me ocurrió la idea de encender la televisión y ver algún telediario. Magnífico aquello. El telediario suele mostrar, o intenta aparentar que lo intenta, lo que la realidad cotidiana del orbe terrestre soporta en el nivel de lo que es la humanidad ¿Si la ficción es parte de ese mundillo, sería lícito mostrarla? Espero poder responder algún día a esa pregunta. Lo que resultó de aquella experiencia no puedo calificarlo de positivo ni de negativo, !no hay clasificación posible!. Yo me he acostumbrado tanto a ciertas cosas que ciertamente sin ellas no sé como podría yo reaccionar. ¿Cual es el tamaño que pueden adquirir los sucesos más nimios para ser objeto de idolatría en los telediarios? Es un tamaño descomunal por lo que yo entiendo. La confrontación entre la ficción y el mundo sensual es tan grande que a todos nos resultaría fragoso y cansado dividir lo que es uno de lo que es el otro.
Las prostitutas de La Rambla no tienen derecho a ganarse la vida -la prostitución es más ilegítima que la guerra de Irak-; no pueden ejercer su profesión. La policía se lo impide. ¿Y de donde sacarán el dinero para alimentarse? Si no hay puestos de trabajo "normales", ¿qué podemos hacer con una población inmensa de prostitutas inactivas? ¿El gobierno socialista es tan poco social como para arrancarle a esas mujeres sus trabajos? Además, las prostitutas ni tienen seguridad social ni nada de nada; son parias de la sociedad. Han dejado de ser personas a los ojos del estado, mientras Juana Chaos si que lo sigue siendo (las prostitutas son peores que los asesinos), un ejemplo más de mentalidad retrógrada, arbitraria y decadente. Las prostitutas, de las que además apuesto que alguien del gabinete de Zapatero o Montilla ha solicitado, no pueden vivir en un país que se deshace en conflictos internos y problemas, que solo el pan que todos ingieren a diario impide que explote, y desde luego sin necesidad de más parados y menos gente que cotize. Porque Zapatero además ha prometido subir las pensiones -pero no ha dicho qué pensiones- y no alcanzo a ver de donde obtendrá los fondos.
¿Es que los españoles han perdido su orgullo hasta tal nivel de tener que vivir mendigando al estado miserias para poder vivir de forma precaria y Zapatero y la oligarquía de toda la vida siguen encaramados en la proa del poder? ¿Nadie va a hacer nada por ello? ¿La gente ha perdido ya sus ganas de vivir, que digo, siguiera pueden ser ya vanidosos, egoistas, envidiosos...? ¿Nadie va a luchar porque se haga en su país lo que a él le de la gana y no lo que a los señoritos le plazca? Es que ya temo que haya llegado el tiempo en que los hombres ya ni puedan ser hombres, que estén demasiado abatidos para ser hombres... un tiempo muy oscuro ese...¿Llegará un nuevo feudalismo? La dignidad es solo piedra de bisutería que cae sin remedio, con una tempestad atronadora de fondo...y ahora toca decidir en que parte estás, si eres Matrix o si eres Morfeo... Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios; una de las dos Españas ha de helarte el corazón...

martes, 21 de julio de 2009

El racismo

Sobre el racismo se ha escrito lo inabarcable. Todos reconocemos a héroes como Luther King o Nelson Mandela y su lucha contra el apartheid. Las salvajadas han sido muchas, sobre todo provenientes de los pueblos de origen anglosajón; recordemos lo que se hizo con los sioux o los cherokee en EEUU, en ese salvaje oeste domado a garrotazos. Mucho se ha progresado en relación a superarlo; pero hoy día el racismo no está erradicado. Y probablemente nunca lo esté. Como razas distintas de la misma especie de animales que somos, hay rivalidades naturales. Lo que deberíamos intentar -a pesar de que no somos ni debemos ser iguales, pues el propio hecho de pertenecer a una raza nos da a cada uno atributos distintos (sobre las diferencias entre las razas me remito a Camilo José Cela Conde, Catedrático de Antropología de la Universidad de Islas Baleares y a sus numerosos trabajos sobre la materia)- es una comvivencia al menos normal, pacífica.
Últimamente he visto ejemplos de racismo de los indirectos, de los que a mí más me preocupan. Hablaré de dos casos concretos.
El primero es de Michael Jackson. La reciente muerte de la mayor estrella del pop de todos los tiempos ha sacudido un gran latigazo por todo el mundo, no solo en EEUU; he visto imágenes de manifestaciones delante de Nôtre Dame en París, en la Plaza Roja de Moscú, en Madrid, en Buenos Aires,..., lugares en los que la gente se manifiesta a favor de la estrella.
Pero me llamó la atención que un ciudadano negro neoyorquino declaró que "la comunidad negra siente a Michael Jackson, para ellos es un ejemplo". Eso es lo que no entendí; porque Michael Jackson fue un racista, quizás el hombre más racista de todos. Despreció su condición, su raza, porque quería ser blanco. Como si la raza blanca le fuese a dar privilegios especiales o más intelingencia o prestigio; aunque al final fue más desnatado que blanco. Pero el caso es que de todas formas ese hombre rechazó su condición hasta tal punto de someterse a, según algunas fuentes, 2000 operaciones. ¿Tal era su odio a su raza? Dese luego a mí me parece que sí, y si fuera negro no podría adorar a alguien así, alguien que rehusa de los suyos. También puede que se deba al trato brutal y discriminatorio que han sufrido los negros en EEUU, que haya quedado algo en el subsconciente colectivo como alergi así mismos. Pero ni siquiera aquello. Yo al menos no adoraría a alguien que deseoso de ser negro o chino se tiznase la piel con un carbón o con el azafrán de las paellas.
Para mí eso si que es racismo; y lo peor de todo, un racismo no solo tolerado, sino aceptado como positivo. Porque a pesar de que Michael Jackson fue pederasta, degenerado, racista y no estuvo demasiado lúcido se le admira y adora. Son cosa poco comprensibles.
El segundo ejemplo que voy a dar es el que sigue: Barack Obama. No es que él sea racista, pero los que lo han colocado de monigote en la Casa Blanca si que saben usar el racismo.
Hablemos de los resultados electorales. El candidato demócrata obtuvo el voto de un 44% de población blanca, y el resto de votos fue en su mayoría para el candidato republicano, un dato igualitario. Lo que desestabilizó la balanza fue que Obama era negro; y digo esto porque el 90% de los negros, que son un 12,3% de la población estadounidense, votó a Obama; la victoria de Obama se debió a una manutensión de los votos demócratas tradicionales y a la obtención del voto de la población negra. En otras palabras, los blancos votaron indistintamente al blanco o al negro, mientras que los negros votaron casi todos al negro. ¿No es esto racismo también? Porque está claro que los negros solo miraron la raza del candidato a la hora de votarlo.
La revolución que ha introducido Obama es una nueva táctica para ganar elecciones, en la que la captación de votos se basa de forma esperpéntica en la raza; magnífico.
Resumiendo, que el racismo persiste y que no es patrimonio exclusivo de la raza blanca; porque el presidente de EEUU es presidente por ser negro, no por ser buen político.
Quizás el caso de Michael Jackson sea distinto, porque tiene unas connotaciones diferenciadoras.
He visto a gente llorar y manifestarse por él, bailar sus canciones, encender velas. Y lo más importante de todo. Desde el mismo día de su muerte las leyendas urbanas han circulado por internet; y evidentemente Michael no está muerto, está en un búnker en las Islas Maldivas con Elvis y Jim Morrison, que menos. Lo que importa de verdad en todo eso es saber porque ocurre, porque la gente lo adora y no lo da por muerto, a pesar de todos los escándalos a los que dió lugar en lo últimos años de su vida.
Muy sencillo: la gente necesita héroes. Michael es un héroe para el pueblo, porque les ha transmitido algo y ese algo prevalece en ellos, aun después de la muerte del propio personaje. La historia de Michael, al igual que pasó con Elvis o Jim Morrison, se irá deformando, hasta dar lugar a un personaje mítico, muy lejano al real. Miles de personas se congregan en la tumba de Elvis todos los años; esto es ciertamente un principio de adoración, como también ha pasado siempre con los santos cristianos.
Y además esto no es nuevo; los personajes míticos se desfiguran con el paso del tiempo desde siempre. Tomenos el ejemplo del segundo rey de Roma, Numa Pompilio, del que poco del personaje real nos ha llegado, pero si muchos relatos míticos; en época imperial era objeto de culto prácticamente. O Hércules y los sucesivos Heráclidas.
Y que decir de esos cientos de santos cristianos, anteriores a la propia religión y transformados para captar la atención del pueblo sobre la nueva religión. Veamos un ejemplo; la divinidad egipcia Isis llegó a Hispania sobre el siglo II a.C, y rápidamente fue identificada con una deidad local, a la que sustituyó en el culto, adquiriendo una popularidad desmesurada, puesto que la diosa anterior era una diosa "del pueblo". Posteriormente, Isis se cristianiza como la Virgen María, ya que tiene una iconografía similar (con su hijo Horus en los brazos; Horus, un rey, como Jesucristo) y aparece el nombre Isidro también (del griego, "adorador de Isis"); es decir, la heroína primigenia perdura en el tiempo en la actualidad. Y lo mismo podemos decir del dios Seraphis, cristianizado en el santo madrileño San Cerapio. O Esculapio, cristianizado en San Roque, con su barba, su perro y su cayado.
También llenan el hueco social del héroe los X-Men, o Superman, o Batman, o el Capitán América; la gente los sigue e imita, los tiene como modelo a seguir y les motiva su presencia.
En resumidas cuentas; Michael Jackson y Elvis Presley, por muy jocoso que pueda parecer, son héroes, y es posible que permanezcan en la mente colectiva o se le rinda culto durante centurias enteras.
Y lo más extraño de todo esto es que en Michael la leyenda ya supera a la realidad, a pesar de que fuese un pederasta racista. También debemos tener cuidado con los héroes que se crean. He visto frases como "tu Dios murió en la cruz, el mio murió cantando"; no sé hasta que punto tener por Dios a Michael Jackson puede reportar beneficios.

No hay más dios que Marx y Lenin es su profeta

Mi pretendida labor futura como historiador o, si lo prefieren, observador del fenómeno humano, me hacen pararme a pensar sobre algo que me lleva escamandodesde hace algún tiempo.
Situémosnos; conversación con un señor fulano que es dice ser seguidor de la secta de pensamiento polí­tico denominada "comunismo". El susodicho esun tipo joven, intrépido e idealista -cuanto menos en la cáscara- y "escéptico". Resulta que este sujeto habitualmente mantienediscusiones sobre diversos temas conmigo, casi a diario. En cierta medida essatisfactorio poder conversar con alguien, sea del signo que sea -creo que enparte la disputa es una forma buena de generar información para ambos bandos-.
Bueno, este señor me relataba lo bien que se lo iba a pasar en verano; iba con el partido a Argelia a ayudar a los más necesitados, y de paso a trabajar con una comunidad de niños jóvenes y desvalidos que viven refugiados encampamentos, algunos de ellos procedentes del ciclópeo éxodo que ha venidosufriendo el pueblo saharaui, en parte por el terrorismo polí­tico marroquí­ y por la pasividad y desapego de los españoles hacia sus responsabilidades, en los últimos treinta años.
Hasta aquí­ todo parecea amor, socialismo, solidaridad y bondad. Pero la sorpresa es de dimensiones épicas cuando el sujeto, con un tono cercano al del niño malo de las pelí­culas de solo en casa, afirma que lo mejor de Argelia esque con solo diez euros puede ponerse "ciego" de una maría de una calidad en Europa desconocida, que las mujeres son fáciles para los europeos y que allí ­la ropa de marca (Nike, Adidas,...) es barata a más no poder. Debí­a haberle dado un par de palmaditas en la espalda felicitándole por su próxima felicidad.
Rápidamente, tuve la osadí­a, la irresponsabilidad, el atrevimiento, la"mala pata", la estupidez, yo que sé, de declarar que si su forma "comunera" (así de fácil salió el adjetivo) de mejorar el mundo era el turismo sexual y las drogas. La respuesta que me dió puede estructurarse de forma rápida y sencilla en los siguientes epí­grafes:
A: fascista (con todas las acepciones malévolas que puede entrañar este término)
B: conservador (tenga cuidado, quizás su hijo le denuncie por mojigato si no le gusta el caballo o el crack que se mete)
C: capitalista (todo aquello que no sea o drogas, o comunismo, o botellona es capitalismo)
Para un análisis más formal de este acontecimiento (fuera parte de las ironías),debemos tener en cuenta que las JK (Juventudes Komunistas, así­ se llaman) de Sevilla o Alcalá de Guadaí­ra están integradas por un núcleo pequeño de intelectuales. No lo negemos; el mismo José Antonio Barroso pertenece alpartido de Andalucí­a, incluso profesores de UPO. Pero lo que tampoco se puedenegar, y respecto a ello la experiencia personal manda, es que ese solo es el núcleo, la cúspide del partido. El resto de militantes poseen un perfil muy parecido; jóvenes entre 15 y 30 años, nivel de estudios muy básico, nivelcultural bajo, pertenencia a tribus urbanas (principalmente heavys, freaks,alternativos, rastas,...), escasa formación polÃítica, relación con drogas blandas, familias de clase media-baja,...

Ante la forma general de vací­o que la religión deja, debido a su desplazamiento progresivo a lo largo del siglo pasado y el actual, habitualmente esta clase de individuos encuentran la titánica tarea de buscar nuevos valores, nuevas enseñanzas. En definitiva, de darle un sentido a una vida que ni la religión ni la moral tradicional puede mejorar. El fenómeno de búsqueda de un nuevo sentidoa la vida es algo perfectamente comprensible. Y es en este punto cuando los lí­deres de esta clase de partidos -tanto de derecha como de izquierda- captan a esta serie de personas con una baterí­a de ideas que puede ser buena o mala, no juzgaré eso (la variedad es tan enorme que resultarí­a imposible).

Dicho esto, conociendo el perfil de los que suelen estar vinculados en calidad demilitantes al PCE, y sabiendo también que aces tienen en la manga los quemueven su cotarro, se me ocurren varias ideas al respecto. Lo primero es que como se ha podido a llegar a identificar la filosofí­a polí­tica, económica y social de Marx con las drogas; lo segundo es porque esta clase de inidividuos y no otros acceden a estos partidos, el porque suelen ser de clase media-baja.

Pero fue el señorito de marras quien curiosamente daió la respuesta a aquellos interrogantes. Ante la pregunta que le realizé sobre aquel suceso con Trotsky,aquel señor que el camarada Stalin se encargó de hacer huire por toda Europa (y de asegurarse concienzudamente de que sus seguidores en Rusia se quedasen en casa y bien calladitos), el bolchevique sevillano inquirió: "es que Trotsky no era comunista, era marxista revolucionario; ser comunista es creer en Lenin, seguir a Lenin,sacrificarse por Lenin, amar a Lenin". Y yo le contesté "No hay más Dios que Marx y Lenin es su profeta".

Con lo grave del primer agravio, en el que dudé de su buena fe por el comunismo, lió lo que lió, figúrense con esto. Pero lo importante de la sentencia pronunciada radica en la interpretación que bien se le puede dar:

Yo soy una persona de clase media creyente en Dios, que apoya a una jerarquí­a fuerte (estatal social y eclesiástica) y que además me muevo en materia de nacionalismo y religión con el fanatismo (dentro del fanatismo hay abundantes exepciones y matices, pero ese tema espero poder tratarlo de una forma más extensa en breve); si ese Dios, esa jerarquí­a fuerte y ese fanatismo que uso como respuesta ya no me llenan, busco un Dios nuevo (Marx y sus tesis, convirtiendose en algo muy alejado de lo que el alemán deseó; un nuevo dogmatismo que sus seguidores desan imponer al margen de la libertad de elegir de cada cual), una sólida jerarquí­a nueva (la URSS, un Estado también férreo y muy sólido, muy lejano del modelo comunista de Marx) y un nuevo fanatismo (el seguimiento a rajatabla de todo el marxismo, de una manera además errónea, que lleva a la defensa fanática que todos estos individuos hacen sobre su nueva religión, alejándose con ese renovado dogmatismo del que hemos hablado). La pregunta que sigue a esto es el porque el hombre en general tiende al fanatismo, porque necesita de él. Quizás sea porque el hombre es un animal, y la potencialidad "animalesca" que subyace en su propia realidad fí­sica le inclina a ello.

El caso es que las ideas de Marx tienen muy poco que ver con la interpretación que lleva a cabo el PCE en general. Marx fue un filósofo moderno y comprometido con la realidad social de su tiempo; eso si, un teórico. Por primera vez en la historia habla de la necesidad de vivir en armoní­a con la naturaleza (en cierto modo inaugura el ecologismo), de respetar a la mujer como igual,..., ideas que se las debemos a él. Pero quizás el punto más interesante de todos sea como Marx interpreta la historia del hombre. No solo lo que dice, sino el método de análisis moderno, nuevo, más o menos cientí­fico y riguroso. Por todo ello, es necesario destacar su labor, fuera parte de si las ideas de Marx han fracasado o no y de si su modelo serí­a mejor o peor, lo demás es supletorio.

Lo que me molesta sobremanera es que Marx, que fue un filósofo pro-justicia y antidogmático (expresémoslo así para ser concisos­) haya sido convertido en un nuevo Dios por personas que no encuentran respuestas en sus viejos dioses y que el comunismoacabe siendo una especie de secta alejadada de su razón de ser original y dando una imagen que, lejos de beneficiar a la propia idea comunista, le afea el rostro. La religión, efectivamente, suele ser el opio del pueblo; pero lo cierto es que en el ser humano hay muchas clases de opio.